Pasó 18 años prófugo por un homicidio y fue capturado cuando se vacunaba contra el COVID-19

Internacionales lunes 12 de julio 2021, 10:21 AM

Alejandro Javier Salaverry Gabarain, de 40 años, logró por 18 años evitar la cárcel por un crimen de un policía en 2003. Casi dos décadas después, fue detenido este fin de semana en un centro de vacunación contra el COVID-19, en Argentina.

De acuerdo a las autoridades locales, Salaverry ingresó al lugar oculto bajo el tapabocas y un gorro de lana, siguió las instrucciones de los voluntarios y tomó asiento donde le indicaron. Posteriormente recibió su primera dosis de la Sputnik V y su ficha de certificación.

Sin embargo, el prófugo de 40 años de edad nunca se imaginó que entre el personal sanitario del lugar, los pacientes y hasta los “trapitos” -personas que exigen dinero a cambio de cuidar vehículos en la calle– del estacionamiento había 15 efectivos de la Policía Bonaerense de la DDI de Mar del Plata, quienes lo esposaron y detuvieron inmediatamente.

“Se vacunó, literalmente, con su propio nombre y su DNI”, dijeron las autoridades.

Aunque aún se desconoce dónde se mantuvo durante los años que estuvo prófugo, los investigadores del caso saben que aproximadamente en 2014 Salaverry se había mudado al partido bonaerense de Merlo, a una casa sobre la calle Azara al 1330, donde permaneció cerca de 4 años, y se hacía llamar “Lucas”, según confirmaron fuentes del expediente a Infobae.

En octubre de 2003, cuatro delincuentes jóvenes –entre ellos Salaverry- decidieron asaltar, armados con pistolas 9 milímetros calibre .45 un local sobre la calle 20 de Septiembre, en la ciudad de Mar del Plata. Pero el robo salió mal. La alarma se activó y dos policías de la DDI local, ubicada a pocas cuadras del lugar, llegaron casi de inmediato y se enfrentaron con los asaltantes, que respondieron con fuego y les dispararon 12 veces en total.

En ese tiroteo, el efectivo Cristian Fournier resultó herido y su compañero Cristian Agusti murió tras recibir tres impactos de bala. Dos delincuentes fueron detenidos en el acto y posteriormente fueron condenados a prisión perpetua en 2005, mientras que sus cómplices, Salaverry Gabarain y Carlos Marcelo de los Santos, huyeron.

De los Santos fue atrapado en Buenos Aires casi 10 años después, en 2012, cuando trabajaba como mozo en una pizzería bajo un nombre falso y también fue condenado. Salaverry, en cambio, que al momento del robo y asesinato de Agusti tenía 22 años, evitó ser capturado y fue sobreseido sin pasar un sólo día en la cárcel por la prescripción del delito. Sin embargo, ahora será procesado por otro delito violento cometido muchos años después.

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